viernes 23 de octubre de 2009



CERVEZA No. 29



La paranoia es mi salvación, la agorafobia,
o este temblorcito de no ser, el suicidio especulativo,
la masturbación lógica.
Y tú mujer, esa arteria obstruida de memoria
que desgrana la mazorca dolorosa de no saberme justificado:
el deseo, que como todo Dios, muere siempre en el deseo de ser otro
[Dios.

La paranoia es mi salvación, la agorafobia:
no salir a la calle si no es estrictamente necesario,
si no es para verte,
para olerte,
para tatuar con un clavo oxidado
las tablas de las leyes cartesianas que nos separan;
si no es para llevarte hasta mi tumba
como un secreto que sólo se revelaría a la luz de mi cobardía escrita.

La paranoia es mi salvación, la agorafobia,
y la soledad…
Ay, sobre todo la soledad:
no hay lector que por bien no venga la venganza de su escritor.



PostMortem, Texto&Fotografía


jueves 3 de septiembre de 2009

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Me despierto hacia el otro sueño. Me levanto y apuro un vaso de cerveza. Miro la caricatura que hice de ti, pero me entero que ya alguien había publicada una mejor. Uno muere de imposibles porque es imposible no morir. El hombre eterno y desesperado de Kierkegaard y Pascal se alivia con la fe en Dios, pero ya nuestra palabra fe es aquí una mera convicción condicionada y no la certeza única que, cada quien, inútilmente sigue aguardando cual centinela ebrio bajo una noche reveladora. Mientras más conciencia se tenga de que lo imposible es lo pasado, más a prisa se logra aterrizar en la esperanza de realizar la utopía hoy, puesto que la muerte, el último peligro concreto del hombre, es lo único asegurado. Tal vez, quizás, ¿quién sabe por lo demás? Hasta los racionalistas se contradijeron. Platón comienza desdeñando la poesía de Homero y el mundo de las sensaciones, pero termina La República haciendo poesía. Por eso, cuando me dicen que lo que yo siento por ti es irracional, sólo me encojo de hombros. El amor platónico no existe, puesto que lo platónico nos remite a la razón pura, a las ideas obtenidas a partir de un diálogo socrático; y no hay nada más irracional en el Ser que el amor y la idealización. Por eso, cuando se habla de amor platónico o, simplemente no se está hablando de amor o, lisa y llanamente, no se refieren a Platón. Russell se lamentó de haber seguido el objetivismo de Moore para crear su ensayo filosófico “Los Elementos de la Ética”. Y nos dice en aquel severo texto: “pedir una razón para la razón es simplemente tener ganas de discutir.” ¡Excelente! eso es exactamente lo que, invariablemente, hace el Ser toda su vida. Sartre renegó de sus obras de ficción y hasta del existencialismo. Si esto le sucedió a dos exponentes del pensamiento cúlmine de la modernidad, ¿qué va quedando para un simple sujeto como uno que no goza de esa suerte de honorabilidad del reconocimiento, por lo cual se siente más transitorio?

Sólo resta el camino que hay entre uno y la muerte; y con esto trato de evitar bordear todo pesimismo, puesto que pongo énfasis en “el camino que hay…” Por eso digo que lo imposible es lo pasado y lo inevitable la muerte; lo que resta es pura probabilidad. “El hombre no es una cosa, sino una pretensión”, al decir de Ortega y Gasset. Y cuando su pretensión es absolutamente racional es cuando se convierte en el Ser-Cosa, prisión y reo de su propia contingencia. Afortunadamente el racionalismo no tuvo la razón. Imposible purgar a Brahms, a Rilke, a Dostoievski. Imposible purgar este despertar a otro sueño, levantarme hacia tu retrato que destruyo, porque ya había uno mejor. Uno muere de imposibles, mi mujercita.


PostMortem, Texto


jueves 6 de agosto de 2009


5 POSTALES 2003



Y ahora esta luna que es como una mancha huesuda
tras la vidriera empañada de los edificios radioactivos
(a ratos en fuga celeste
por el crespo llanto de perros sin cobijo;
casi siempre alzada
por quién sabe qué destino).
La historia de los tiempos en su faz
como las huellas digitales en nuestras manos.
Y el tesoro de Atahualpa arrastrado por los conquistadores
aún se puede contemplar en sus cicatrices,
como en un vasto lago de aguas imperturbables.

Pero tú y yo también nos reflejamos en ella,
sólo que en la cara que nadie ve, amor mío.

***

Nos saludamos,
eso es todo;
vivimos en el desencuentro.
Pero no te preocupes:
Vida y Muerte tampoco se encuentran
y sus saludos son siempre
bailes de larga distancia.

***

Noches de cocktails en Potosí,
de lujosos salones con alfombras de Persia
y de porcelana China recién pulida en cada rincón.
Noches festivas de damas con sus sedas de Granada
o Flandes o Calabria,
que chismorrean con un whisky en la mano derecha
frente a la envidia del ojo ajeno.
Noches de reuniones de las secretas amantes de los patrones,
luciendo sus modernos sombreros de París o Londres
(y sus diamantes y joyas de Ceylán o Panamá
brillan en la sala como las luces titilantes
de los aviones en las noches de la modernidad).
Noches de risas, máscaras, y despilfarros en Potosí.
Y un Indio que es sacado en andas de la fiesta
que grita “AQUÍ LA LIBERTAD NO EXISTE, LADRONES”,
y es pisoteado, bajo la luna llena, por los guardias armados
a la salida del salón.

Así hube de sentirme yo también
la noche que decidiste sacarme a patadas de tu corazón,
bajo la misma luna llena de hace cinco siglos.

***

(Postal Para Leslie)

Ésta es la guerra nocturna de la ciudad.
Pero sus armas no son químicas ni psicológicas
sino melancólicas:
los alumbrados públicos en el asfalto del alma
y los avisos de neón que prenden de los edificios céntricos
(PHILLIPS MC DONALD’S PEPSI
JF SAMSUNG
parpadean en la náusea de nuestras pupilas).
Pero también las luces de los automóviles enloquecidos
y la de las torres de telecomunicaciones
como fresas en un pastel de crema rancio lleno de hormigas.
Los edificios que brillan con polillas y termitas capturadas
y con mujeres que se desnudan para hacernos saber que el placer y tristeza existen.
Y un avión de LAN CHILE tartamudeando a lo lejos en el cielo
nos mira como un montón de brazas y cenizas.
Y el tirano en su casa de la Dehesa
embalsamado en su silla de ruedas frente al televisor,
soñando sus sórdidas pesadillas de cadáveres vengativos
(ex General de las FF.A.A.
ex Presidente de la República
ex Senador Vitalicio
pero DICTADOR POR SIEMPRE).

Oh, Sol sepultado en qué tumba?
(Supay iluminando el Hades con su baño de vida
como hace más de quinientos años
lo imaginaron en el Imperio de las Cuatro Regiones).

Entonces, mujercita, ya sabes:
aquí estamos como tú fuera de Santiago;
o, lo que es peor,
como Santiago sin ti.

***

Entre tanto borracho cantarín y pesaroso;
entre tanta pareja y tanto niño corriendo
-endulzados coleccionando sus hormigas-,
ya no logramos vernos.
Nos hemos perdido por un rato desde no sé cuándo
y nuestra casa ha sido borrada de todo mapa.



PostMortem, Texto


sábado 25 de julio de 2009

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OBSERVATRIO




Dispersión de la angustia por la fe,
por los cardúmenes de Cebras y Cardenales oceánicos
tendiendo sus redes de oxígeno en la gran gota que rebasa la cordura.
Y es el alimento para los carroñeros del pánico,
y es el salario para las lágrimas del pan y el vino;
y es cualquier tango
en cualquier burdel
a cualquier hora y gemido.

Dispersión del movimiento,
de la masa hacia la fragancia púrpura del ataúd:
la otra forma que tendremos
después del más acá.
La otra forma sin sus cicatrices virtuales
sin la alquimia de la invisibilidad,
sin sus filósofos y sus tribulaciones,
sin la carne colgada en la pupila del prójimo
(el cuerpo sólo madura en pudrición).

Y todo como una ecuación simplificada:
Dios estuvo en las matemáticas y en los alfabetos.

Y todo simple como la miseria
o complejo todo,
y tamizado con el horror hallado en el zaguán de la infancia basurera.

Mortecino, agitado, descalzo
heme aquí,
deshojando yuyos bajo tu álamo,
deseándonos sorprendidos para el sudor ritual
(EL AMOR: SIMPLE COMO LA DERROTA
VOLUPTUOSO COMO SABERSE DERROTADO.)

El evangelio sólo posible según uno
y cada uno;
cada uno y según uno
que son los otros.
Y viene con las nubes,
sí, con las nubes y con las tormentas
y los maremotos, y las sequías;
y con la bomba de la intolerancia prehistérica.

Y entonces la vida fue
un verso ajeno y justo.
La muerte, el orgasmo de dioses necrotraficantes;
caníbales desmalezando los espermatozoides.

Y fue el verso justo
que no ajustició la existencia.

Y ser el canto de ese álamo
o los nidos sobre ese álamo
o los pájaros sobre los nidos de ese álamo,
entonando la sudestada de nuestros cuerpos,
revolcados en besos impagos sobre espinas y violetas.

“Lo justo es justo”:
sólo tú te desvelaste con tus problemas.

La vida moderna:
predicamos unión
y practicamos soledades.

Besos criogenizados para el viaje hacia el fondo de nosotros mismos:
la vida fue
un probar la angustia después del placer,
para no querer volver,
para colgar el sombrero y el paraguas,
para quedarse braceando en la espuma que chorrea por los codos.

Todo lo subrayado será
y fue como el amor prometido mármol
que será
después del más acá.

Dios estuvo en los alfabetos y en las matemáticas
(según los prestidigitadores pitagóricos de la lógica),
pero más allá no hay lectura
ni existe ecuación posible.
Todo lo subrayado en la vida será,
como el espejismo de estrellas sangrando por respuestas distantes
que será.

El primero y el último es el cosmos,
o la esencia del cosmos en la esencia que terminaremos por ser,
o que seremos sin poder poner término.



PostMortem, Texto
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domingo 19 de julio de 2009

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CONCIERTO PARA JIMENA


"Pero no pierdo la esperanza.

Esa es mi condena."

Carlos Decap



i.- larghetto
Sobre los pastizales del manicomio tus sueños de astronauta plateaban, y la noche en celo te buscaba para que ordeñaras sus estrellas punzantes. Sobre los pastizales oías silencios de ausencias cantarinas, las ondas lejanas de todo tiempo reunido ahora en tus pechos sacudidos. “El sol es nuevo cada día” en el manicomio sobre los pastizales, y la noche es nueva, y su celo es nuevo; su calentura es nueva y llega a la hora en que se acuesta el pan sobre tu mesa. Y nueva es tu cintura atenazada en recuerdo satinado, tiritando como un quiltro callejero preguntando a qué hora es la primavera, a qué hora comienzan a llover los ciruelos. “Entramos y no entramos en los mismos ríos, somos y no somos” sobre los pastizales del manicomio tus sueños de astronauta plateando.


ii.- rondo allegro
Y sucedió que la troposfera, la estratosfera, la mesosfera, la termosfera y la exosfera cayeron como muros de albañiles borrachos y soñolientos; y la luna agusanada -manzana a medio morder- ya estaba queda en tus manos lustrosas; y Newton saliendo de su mausoleo con el hocico espumoso, lanzaba piedras y palos a los pastizales, conchetumadreando a medio mundo y lo que restaba de él.


iii.- adagio
Cabellos rozados y blanquecinos llovían, cuando con alas de mirlo en un último vuelo, ya lejana de los pastizales, te me ofreciste cercada y harapienta. Y a esa altura la tierra te pereció un ojito lagrimal tan precario, que tatuaste tus muñecas venosas aún a medio tallar. Y la tinta expulsada en chorros diluvianos sobre los pastizales del manicomio, sobre tus sueños de astronauta plateando en la noche, fue el consuelo sin pociones ni terápias, para que tu esqueleto resistido chupara el pezón de una teta sin fondo, para que tus gusanos retrocedieran tersos y acalambrados, para que tus huesos profanados se llenaran de carne y esencia: cabellos rozados y blanquecinos llovían.




PostMortem, Texto

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lunes 13 de julio de 2009



EL ESPACIO

Me hallarás sobre el tirano de Caronte,
de Hidra,
de Nix,
mirando a contrasol las partículas de tu memoria,
aspirando las nebulosas de tus postales de nitrógeno y metano;
porque este olvido se obstina en toda incertidumbre,
y en la urdimbre del espacio estremecido
partiré pariendo un llanto emancipado:
el peso insostenible de mis arrugas y cicatrices,
de mi lengua acartonada,
de mis ojos afiebrados
que te nombran en un queja elástica que no te toca,
y que condenas a su ciego túmulo de flores sin epitafio.




PostMortem, Texto&Fotografía

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jueves 9 de abril de 2009

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La mujer imaginaria
Esa tercera costilla del hombre
La parricida de tus sueños



PostMortem


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jueves 19 de marzo de 2009

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PAPEL MONEDA




La ola que me salva
la recojo en un vaso
antes de que se recoja por sí misma
y me deje a la mala de Poseidón,
don de las penurias marinas,
corales /algas/ púas / cochayuyos.
Yo vivo a diez pasos de mí.
Guardo mapas que conducen a caminos sin salidas,
y salidas en las que uno se desnuca.
Me he vuelto viejo sin contar los años,
y los he visto arrodillados ante un retrato de Buda.
Háganse las tinieblas,
o las nieblas del invierno entrañable en que no nos conocimos,
mujer que saludas desde un recuerdo troquelado.
Que tu deidad me castigue
en caso de no haber dudado
(dudar con la Biblia en la mano,
dudar pateando el pesebre,
dudar con un crucifijo decapitado).
Yo los he visto afiebrados ante un retrato de Buda,
como si dijeran
"conduzco a caminos sin salidas."

Yo guardo mapas con los que me seco las lágrimas.



PostMortem, Texto

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viernes 20 de febrero de 2009

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DESPECHADO



Y las luces del San Cristóbal
extintas.
A plena luz del día
extintas.

Para cuando las vuelvan a encender
ya me habrás negado 3 veces.

***

Puedo llamar a tu casa
y concertar una cita;
decirte que lo pienses,
que me devuelvas el llamado,
que me digas en qué lugar
y a qué hora.

Puedo llamar a tu casa
y ocurra que el teléfono esté ocupado
o descolgado
o sin línea por no pago
o que, simplemente,
sea un número equivocado.

***

Y hoy no soy más
que el llano soliloquio
de un satélite espacial;
la onda de tus desprecios interceptados,
comprendidos,
y comunicados
a la noche impasible que todo lo oye.

***

Tú, huérfana,
hija de mis santos y demonios,
he aquí que te bautizo
y que no estás para ser nombrada.

***

Alguien mugió tu nombre en la noche insana:
tu amante.

***

Esta calle
-en la que me cumplo flemático
como el descabellado destino de una mosca-
debería llamarse Claudia.
Aún aquí vive Claudia,
la amante provenzal
de macilenta piel escoltada.
La que se casó, se acostó, y le dio un hijo a mi rival.

Pónganle su nombre a esta puta calle.

***

¡Para ser felices!
Para ser felices faltó todo
y sobramos nosotros.

***

No sé si llegue tan lejos
la piedra que intento lanzar.

Conque rompa los cristales de tu ventana
me doy por satisfecho.

***

Divinidad de muchacha
Testigo de Jehová en mi puerta
-ópalo extraviado en un basural anónimo-,
con su robusto portafolio
de folletos y revistas,
y su sombrero de safari encintado.

Y su cara colmada de pecas
como una noche clara y sin crimen.

Ay, y cómo me gustaría pecar con ella, Dios mío.

***

Miro mis venas holográficas,
bisturí empuñado, tembloroso.
Tu imagen se refleja en la hoja recién afilada
y entonces me arrepiento.

***

Un ladrido aguarda a su perro.
La noche misma va aguardando un ladrido.
Que silencio tan quiltro me regalas.

***

Prostituyo mis miedos
uno X uno,
y sólo gano para mantenerlos,
uno X uno.

***

Tranquila:
se puede hacer buena poesía de ti.
Yo no pude.



PostMortem
, Texto

Ilustración del pintor chileno Clarose
http://www.flickr.com/photos/clarose1/
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lunes 9 de febrero de 2009



L´ÉNIGME KIM DE GELDER



I
Hay risas cubriendo sus muertes,
Cuchillos que me sonríen
Desde las fauces de sus cuerpos,
Y un ruego blanco en mi boca:
Que dejen de sangrar esas cunas lloronas,
Que dejen de llorar esos niños gritones.
Y a voces altas pisando los sonidos,
Siempre pregunto por qué siempre
He de montar una bicicleta roja
Rodando hacia El País de las Fábulas,
Y hacer de mi voluntad el final de los otros:
Hay risas cubriendo sus muertes,
Cuchillos que me sonríen
Desde las fauces de sus cuerpos.


II

Quién ilumina
Esta ligera mañana sobre Dendermonde?
Quién crea y me instala
Para esta contemplación lisiada?
Es Dios quien aún me desea aquí,
Quien se divierte patológico,
Masturbándose con mis orgías paranoides?
Los jardines de la enfermería palidecen.
La nieve me reserva nuevas voces:
Quién puede tocar
La verdad de mi arrepentimiento,
La de mi locura cáustica,
La de la acidez de mis pensamientos abarrotados?

Convulso marcho hacia el patíbulo de los traidores.
Mi último temor es volver a reír
Esa risa que se sólo se apaga con el crimen.


III

Nosotros somos los asestados,
Sus voces siempre perfumadas.
Él cierra los ojos para no creernos,
Él tapa su boca para no repetir nuestros dictados.
Nosotros somos los asestados,
Los rostros filosos de sus puñales;
En ronda infantil le merodeamos.
Él abre su boca que es como una fosa,
Su boca que es un nicho pestilente,
Y que ríe más allá de la camisa de fuerza.

Nosotros somos los asestados,
Sus voces siempre perfumadas.
Tocamos nuestras llagas musicales
En un concierto mudo y ceniciento.


IV
Habrá una madre sin regazo
Midiendo su patio sin límites,
Acallando el llanto de la órbita,
La noche furibunda de su seno sin olvido.
No se puede dar otro nombre a lo extraviado:
Por quién preguntan tus columpios oxidados?
Qué sabores escondiste para este momento?




PostMortem
, Texto

Ilustración: boceto "Esas", del pintor chileno Clarose
http://www.flickr.com/photos/clarose1/
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